A veces ser princesa no es fácil. Todo el mundo deseamos ser princesas, pero cuando realmente lo eres existen deseos de escapar del mundo de las citas, compromisos y cumplimientos. Alemania, Holanda, Francia… muchos países que llevamos deseando conocer durante años, las princesas se los recorren en una semana. Pero el problema es cuando llegas a tu cuarto y te espera una criada poniéndote al día de todos los actos de mañana, un asesor de imagen y un médico pesado revisándote cada día para ver cuál es el estado de la joven princesa.
Pues bien, con tantos compromisos y actos obligatorios la princesa empieza a cansarse de la situación, por lo que decide tener un día de paz y tranquilidad, desconectando de aquel mundo que le tocó vivir. Si en esa locura aparece un hombre que te protege, cuida e incluso llega a quererte en tan solo unas horas, el viaje se hace más maravilloso todavía. Y, ¿qué ciudad más apropiada para vivir esa dulce locura? No podía ser otra que Roma…
Carabinieris en todos los medios, pero la princesa está feliz rompiendo con su protocolo, huyendo de la policía, conduciendo una Vespa y saltando al rio. Pasadas las 24h de su aventura en la capital de Italia, la princesa se vuelve triste y decide volver al Coliseo, donde se alojaba con su familia. Atrás deja al príncipe que siempre quiso, el cual está dispuesto a cambiar el reportaje de su vida por la sonrisa de la jóven y dulce princesita, y una ciudad llena de amor...
Así le ocurrió a Anna, la cual llegó a aborrecer ser princesa…



Totalmente de acuerdo contigo María, es una película para recordar!!
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